Debido a la pandemia nos hemos ido al entorno virtual. Eso ha… Una palabra que se usa acá, que no existe en el castellano. Se ha aperturado, se ha abierto hacia las regiones. Tenemos muchos alumnos de Arequipa, de Cusco, de Ayacucho, de la selva. Varios han publicado ya sus textos en forma de libro. Son los nuevos narradores que forman parte de las nuevas generaciones de la literatura peruana. Sus libros han sido bien recibidos por la crítica, cuando se han presentado en las ferias. Han ganado los premios. Realmente nos ha ido muy bien con los alumnos.
Y las motivaciones son variadas… El entorno geográfico, ¿no? Por ejemplo, hay una alumna arequipeña que tiene un libro de cuentos. Tenía que ver justamente con lo del género, el feminismo, el patriarcado. También mezclan los géneros, lo gótico, el horror, para hablar de temas sociales que ocurren. La violencia, la corrupción.
Y cuando he hablado con ellos en las sesiones, pues sí, ahí te cuentan las motivaciones. Y se filtran, sí. Siempre la literatura parte de lo geográfico. Eso se sublima de muchas maneras.
Ahí te das cuenta cómo va cambiando su repertorio bibliográfico. Es más desde el mundo del cine, el mundo de la ciencia ficción. Entonces lo que le diera el relato es más desde lo visual, y sus referencias son más de ese lado también. Lo cual a mí, bueno, me pone un poquito… Yo trato de que no se apodere de mí, pero un poco de alerta porque yo creo que es importante el lenguaje literario. Creo que es mucho más sustancioso que la experiencia de la composición y el propio del cine.
Pero, bueno, nuevamente, los cambios aparecen con las generaciones, con los nuevos lectores, los nuevos estudiantes. Todo eso te obliga a rearticular, a reprogramar, a reajustar los cambios. Los cambios vienen de manera natural a cómo se respira.
—Paolo de Lima, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima (Perú)
