Hay distintas motivaciones para entrar en la maestría, pero una responde a una búsqueda creativa de resolver o enfrentar la historia y sobre todo el conflicto colombiano. Hay casos de gente que trabaja en algo que tenga que ver con conflicto, todas estas cosas relacionadas con la construcción de memoria y paz y justicia. Los trabajos los han acercado a esos relatos y entonces que hay como una necesidad o una búsqueda de poder contar historias.
Gente que trabaja como en organismos del Estado o de la sociedad civil, gente que ha recorrido el país con sus trabajos, que no necesariamente están trabajando en procesos de paz y reconciliación, pero sí que recorren el país y entonces han escuchado como las historias de los campesinos y como gente que sí que ha sufrido como la violencia política del país. Pero a lo mejor también, no sé, como comunicadores sociales, pero gente del área social.
Es muy chistoso que cuando uno les pregunta por qué entraste a la maestría, más allá de “me gusta escribir” o “la escritura siempre ha estado cerca”, no tienen muy claro por qué. Un poco como la respuesta de la gente más grande es: “Es que me lo debía”.
A mí de verdad me llama mucho la atención cuando les hago esa pregunta, como algunos responden como, uy, no me lo había preguntado. Hay gente que sí tiene como mucho más clara una intención de ser un escritor. Que eso no quiere decir que lo tengan todo súper planeado porque quieren ganarse un premio. No, pero que sí quieren que la escritura haga parte de su ser en el mundo. Y hay otros que es más bien como una, eso, una inquietud, un algo que les gusta y que les parece interesante explorar, pero que no hay mucha claridad respecto al que es lo que buscas con esto.
—Azuvia Licón, Universidad Central, Bogotá (Colombia)
