Yo de chica – como en la adolescencia – por ahí escribía. Escribía poesía además, cosa que siento que ya no tiene nada que ver conmigo en un sentido. Me incorporé a los programas de Creación de la Central dictando las materias más teóricas o que estaban como en el puente entre la formación canónica de los estudios literarios y lo que se buscaba con los estudiantes.
Entonces, en realidad, yo nunca he estado a cargo de una clase que sea principalmente de escritura, como de un taller, un laboratorio. Lo que sí ha sido súper, súper interesante es que yo me acuerdo muchísimo que incluso antes de empezar a dar clases, Adriana, que entonces era la directora de la maestría, me dijo: “Te vas a dar cuenta de lo distinto que es empezar a ver la literatura desde la creación”.
Y en ese momento yo dije como, ay sí, claro, sí, por supuesto, debe ser muy distinto. Pero que incluso sin estar al frente de esos espacios como de propiamente escritura, ahora entiendo perfectamente a qué se refería Adriana con ver la literatura desde el otro lado.
Y me parece fundamental, o sea, siento que la manera en la que yo entiendo la literatura, la enseño, trato como de promoverla, la leo, todo, ahora es desde ese foco de la creación, como a pesar de que fueron añísimos de formación académica desde el lado del estudio. Ya me pasé de bando y entonces incluso veo que desde el otro lado todavía la academia tradicional no se ha expuesto, no se ha abierto y como que hay muchas cosas que todavía no entiende sobre la creación.
—Azuvia Licón, Universidad Central, Bogotá (Colombia)
