El tema perenne que todos tratamos es la situación colonial, es una constante además que es inescapable en nuestra literatura, está ahí abordada por todo el mundo de una manera u otra, así que un poco hablar de eso, un poco hablar del lenguaje como identidad también, siendo esa parte como un subtema de la situación colonial, el lenguaje como el último bastión de la identidad puertorriqueña, lo último que se pierde y de lo que el puertorriqueño se agarra independientemente de lo que conscientemente diga que es su preferencia, lo que sea su propia identidad.
Por ejemplo, les hablo de este gran historiador puertorriqueño que escribió un libro que se llama Don Quijote en motora,y les digo: “Imagínense a un Don Quijote ahora en Puerto Rico, ¿Cómo sería, qué lo motivaría?”
Y les dije – esto no es tan local, es más de su experiencia de día a día, de la cultura pop que ellos viven – pues tal vez, en vez de leer novelas de caballería, libros de caballería, Don Quijote es un influencer, pero no tiene views en YouTube, pero él se lo cree que él es el influencer más grande… Y pues esas cositas le dan risa, así que pues no les di muchos detalles de qué podría ser ese Don Quijote puertorriqueño.
Luego fui por los grupos y unos escogieron hoyos en la carretera, otros se imaginaron que era este señor mayor gordito que trabaja de bagger en un supermercado, empacando la compra de las personas… hay unos temas que yo veo que ellos asocian con ser puertorriqueños: hay precariedad, hay ruina en donde viven. Yo creo que a su edad si hubiese puesto a Don Quijote en Puerto Rico, tal vez hubiese imaginado a un Don Quijote salsero, o un Don Quijote que le gusta ir a la playa… y, en cambio, estos muchachos me están dando pobreza, ruina. Esa es su visión.
—Marilola Pérez Rodas, Universidad del Sagrado Corazón, San Juan (Puerto Rico)
