historias del taller

narraciones sobre la escritura creativa y la creación literaria

el salón es un lugar seguro, para cometer errores, para intentarlo una y otra vez

Usualmente los salones están organizados en escritorio, en fila, que es muy chapado a la forma de educación bancaria, en donde el estudiante solamente recibe la información y la memoriza. Estaba pensando cuáles son las posibilidades que pueden haber dentro del salón, porque aún así sigue siendo una estructura que da cierta confianza en cuanto al estudiante que llega tarde.

De momento yo digo: “No, de aquí nos vamos al bosquecito”, y el estudiante que llega tarde no… Entonces también necesita una cierta organización. Pero de qué manera se puede organizar el salón, así sea como pensé, sentarlos como en semicírculo, o simplemente salirnos de ese espacio, de la fila.

También hay salones que en ocasiones tienen mesa, y se pueden sentar varios estudiantes en las mesas, o juntar las mesas de tal forma que quieren cambiar esa estructura, que a pesar de que parezca algo no muy importante o relevante, la forma en que nos sentamos y nos ubicamos en el espacio puede cambiar mucho la significación de la dinámica que se da.

Y luego me gustaría en algún momento salir del espacio del salón, sería ideal, porque hace mucho frío, y me he percatado que en los lugares que hace mucho más frío, o sea que en los salones que son más fríos, los estudiantes se expresan menos, se mantienen más cohibidos. Pero en los espacios que están más calurosos, que hay más estudiantes, siento que la retroalimentación que ellos ofrecen es más cálida.

En ese sentido, por eso es que es tan importante que yo siempre les comento que asistan a presentaciones de lecturas, que asistan a actividades que se hacen fuera del salón de clase, les hablo en el salón de clase como un lugar seguro. Eso para mí es bien importante, para que ellos vean que lo que estamos haciendo en el salón es una práctica, más allá de la praxis de hacer, sino la práctica o el ensayo de lo que va a pasar afuera, de lo que se puede hacer afuera. Y siempre parto de esa idea que el salón es un lugar seguro, para cometer errores, para intentarlo una y otra vez, para que al momento quizás no lograran los puntos que querían. Estos estudiantes de esta generación son extremadamente conscientes y todo lo traducen a partir de los puntos.

Tú les sugieres una actividad y dicen: “Profesora, ¿cuántos puntos es?” Entonces, también estar bregando en el salón de clase con unas dinámicas que ellos están todo el tiempo persiguiendo: el certificado, el diploma, entonces eso es un error. Les recuerdo mil veces que los profesores de humanidades somos humanistas, no somos matemáticos, y que estar presente, participar, compartir, salir del espacio seguro del salón, también se traduce en una nota.

—Idalís García-Reyes, Universidad del Sagrado Corazón, San Juan (Puerto Rico)

"escritura creativa" ambientación apropiación aula calidad literaria camino canon colonia contemporaneidad contexto criterios de selección cultura deporte diversidad entorno equisciencia espacio experiencia del taller experimentación gusto y experiencia personal herramientas hibridez horizontalidad juego laboratorio leer para escribir lengua literatura digital lugar mentorxs mujeres método origen partisciencia proceso retroalimentación saberes taller taller de pintura taller mecánico temas traducción literaria viaje violencia virtual