Esa relación de maestro y aprendiz, no la veo tan así, la veo más horizontal, más como el profesor como el mejor estudiante del curso. El profesor es el que comenta, es el que sugiere, es el que indica; es como una relación de un hermano mayor, no sé si de pronto un hermano mayor en el sentido de guiar. Pero esa figura del guía me parece que está muy relacionada con la de maestro-aprendiz, es una nueva forma, un disfraz de eso.
El centro no es ni los estudiantes ni el profesor, sino que el centro es la creación, el centro es cuál es el problema que vamos a trabajar hoy de la creación.
Hay uno que a mí me parece fundamental y es el de la indagación por la información, o sea la investigación, que para los ojos de las ciencias exactas, pues eso no es investigación. Lo que llamamos nosotros investigación para la creación es un proceso muy importante y ese yo lo resalto mucho en mis clases, por ejemplo.
El compartir implica el diálogo y la comunicación. Y ese diálogo y comunicación con los estudiantes creo que funciona muy bien para la formación de ellos.
Afortunadamente no son tantos estudiantes. Entonces eso nos permite a nosotros un compartir, un comunicar, un dialogar con ellos y uno conoce hasta dónde se puede a sus estudiantes. Y eso me parece fundamental en el proceso.
Se teje humanamente. Y eso lo hace muy particular. El compartir el conocimiento, el compartir las emociones, el compartir todo.
Eso me parece que se crea un ambiente, se crea una camaradería, no de amigos, sino una camaradería del famoso guía. Una camaradería de que estamos aquí en función de esto.
—Sergio Arturo González Vargas, Universidad Central, Bogotá (Colombia)
