Yo converso, yo converso con ellos, converso, narro. Suelo narrar muchas historias, pero porque salen ahí, no porque yo proponga o prepare narrar historias, sino siempre para poner ejemplos. Siempre narro historias. A veces ocurre que se vuelve muy complicado explicar y entonces termino contando historias larguísimas. Es complicado, pero lo que hago en esta práctica es no perderlo. Pero no, no preparo historias, nunca tengo una historia preparada para contar.
Cuento muchas historias.
—Roberto Rubiano, Universidad Central/Universidad Nacional, Bogotá (Colombia)
