La palabra taller me gusta mucho yo la utilizo en un sentido artesanal, totalmente artesanal. No me refiero a la escritura creativa en la librería, con las dinámicas propias de taller; cuando digo taller me estoy refiriendo a la habitación del escritor, vamos a decirlo así, con su mesa, sus libros, las cosas que le motivan, con sus herramientas de trabajo…
Me gusta pensar en un pintor, me gusta pensar en un artesano, que está con su objeto artístico y todos los días entra en ese ámbito que es su taller – crear un ámbito personal realmente que has adaptado a tu mundo – y entonces todos los días entra en ese taller y retoma el trabajo y vuelve sobre él, y ajusta, y quita y pone.
Entonces que es un espacio y es un tiempo, porque ese artista, en este caso el escritor, entra en ese espacio y ese espacio tiene su tempo, tiene sus velocidades. Entro por la mañana o a la hora que sea, sé que voy a estar más o menos estas horas, busco silencio, busco estar centrado, tengo mis rutinas.
De esto también en la asignatura también hablo un poco de tener tus rutinas personales: saber qué va contigo, qué te ayuda a estar concentrado, qué te ayuda a sostener el proceso, qué evita las distracciones.
Entonces cuando hablo de taller hablo de eso, en el sentido más estricto del pintor que tiene su estudio, su taller y ahí es su mundo donde todo está adaptado a que desarrolle bien sus procesos.
También defiendo eso porque creo que ayuda a combatir un problema que tenemos que es la multitarea, la dispersión que son los entornos digitales. Quizás soy en ese sentido demasiado romántico, no lo sé, pero creo que cada día tenemos más evidencias de que todo esto no ayuda a hacer un buen trabajo artístico de escritura.
Entonces intento defender todo lo que sea esa concepción tradicional de tu tiempo, tu espacio, medido a tu modo de ser, donde no te escondes en el WhatsApp, o las redes sociales o las distracciones, sino que tienes que estar en lo que tienes que estar: que tu taller sea verdaderamente el sitio que te ayuda a hacer el mejor trabajo posible que puedes hacer.
—José Manuel Mora Fandos, Universidad Complutense de Madrid (España)
