En general un laboratorio de escritura debería tener una condición física diferente a el aula común. De todas formas, nosotros hacemos circularidad en el aula. La universidad ya tiene también esa disposición del semiágora.
Porque yo creo que un laboratorio de escritura debería tener una puesta en escena más juguetona. O sea, un espacio con unos muebles más al suelo, más cómodos, con una alfombra, con un juego de luz más bohemia. Menos universitario. Porque el laboratorio es creación.
—Juan Pablo Castro Rodas, Universidad Andina Simón Bolívar, Quito (Ecuador)
