Aquí, en los últimos 30 años, [tuvimos una] guerra interna, entre Sendero Luminoso y el MRTA contra el Estado peruano, y viceversa.
Este fue un hecho que marcó la narrativa de las últimas generaciones. De hecho, mi promoción, que es la Generación del 80, tuvo que asumir el reto de representar esa problemática, esa temática en su narrativa.
[Una literatura] muy, muy vinculada con el horizonte social. Muy comprometida. Ahora ya no, ahora ya no.
Ahora, más bien, lo que importa es la perspectiva personal. O sea, cómo el sujeto narrativo, cómo el yo narrativo. Yo sí les hago recomendaciones a los alumnos, con respecto a que – no sé si está bien o está mal – algunos alumnos principiantes pueden ser muy intrascendentes, contando cuestiones banales, pero absolutamente banales. Amoríos en el patio de letras, o riñas familiares, domésticas.
Yo les pido que hagan un esfuerzo de trabajar: siempre cito a Borges, Úrsula de Guin, Ballard, Bradbury… que nos construyen otros universos. Los llevo a ese extremo, les digo: “También existe esto”. La literatura también puede ser una experiencia creativa, una experiencia de exploración de otros mundos.
—Jorge Valenzuela Garcés, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima (Perú)
