El lugar condiciona bastante, no sé hasta qué punto, pero sí creo que el frío también, el clima afecta. La seguridad también, porque Bogotá es una ciudad grande, de 8, 9 millones de habitantes, es muy insegura, y entonces no se vive esa sociabilidad que se vive en una esquina del Caribe. En una esquina del Caribe uno se pone a hablar con cualquier persona como si fuera amigo de uno, acá uno tiene su prevención.
Está el tema ese de la inseguridad, del miedo, del delito, del robo; acá uno se mete en un barrio popular y le da miedo. En cambio, uno en un barrio popular en Barranquilla, pues está la gente en las terrazas, está todo el mundo afuera, entonces la sensación de seguridad, de inseguridad es menor.
Eso también marca que las novelas del interior son menos sociables, son menos barriales que las de la costa, y por eso también una novela como Cien años de soledad es tan colectiva, de todo el pueblo tiene importancia, hay tantos personajes relacionándose con un tejido.
—Paul Brito Ramos, Universidad Central, Bogotá (Colombia)
