El Perú es un país clasista, racista, y tu determinación socioeconómica va a determinar una estética, aquí y en cualquier parte del mundo. Y aquí es claro. Tenemos alumnos que pagan una maestría en una universidad privada, que es un dineral, y obviamente, cuando escuchas sus textos, sus temas, no es que estén preocupados por escribir una novela para denunciar las injusticias sociales de mi país.
No es lo que más va a abundar. Te vas a San Marcos, una universidad pública, con estudiantes que en general vienen de condiciones sociales, económicas, de no muchos recursos, entonces ellos tienen otras preocupaciones también estéticas.
Y también sus profesores vienen con las mismas estéticas. Entonces tú vas a encontrar textos que están más preocupados por la denuncia social, que pasa de escribir el Perú, muy realistas además. Muy realistas porque hay que describir la sociedad.
Pero esto es como si fuera una consigna. Que bueno, a ellos les interesa. O sea, yo lo practico, y como soy un poco híbrido, yo hice una maestría en San Marcos, pero no en escritura creativa, sino en literatura. Es como que conozco un poco de los dos mundos. Y también he vivido en esos dos mundos también.
[Aquí], en las tesis en las que yo he sido jurado hasta el momento no he oído ninguna donde haya una problematización de la realidad social actual. En ninguna. Hablan quizá de temas históricos, temas de inmigración. Escriben de cuestiones muy personales, frustraciones laborales, frustraciones sentimentales, la memoria, su pasado, pero que de alguna manera sí hay una cuestión social, porque quieras o no representan un sector social, pero hablan de ese sector social.
—Ricardo Sumalavia, Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima
