Cuando empezamos a discutir la apertura del programa, todavía no teníamos esa tradición en Brasil.
Y nos costaba aceptar el término creative writing (escritura creativa), porque en Brasil teníamos dos traducciones distintas: escrita criativa y criação literária. Y no nos gustaba ninguna de las dos. No nos gustaba la idea de “creativo” asociada a la escritura, ni tampoco lo de lo literario, como en criação literária.
Así que optamos por usar otra expresión: formação de escritores (formación de escritores).
También nos pasó lo mismo con el uso del término workshop, u oficina, en este caso. Porque oficina es una palabra latina, no sajona.
Pero oficina significa algo que se hace con las manos. Aunque oficina literária es algo que ya existía en Brasil desde antes, desde los años 60. También eso estaba influenciado por Iowa. Algunos escritores brasileños fueron al taller de Iowa y volvieron a Brasil trayendo consigo el término oficina para eso. Así que no era algo de lo que pudiéramos escapar. Tuvimos que usarlo.
—Roberto Taddei, Instituto Vera Cruz, São Paulo (Brasil)
(traducido del inglés)
