La diversidad de estudiantes también es algo para mí súper importante. Mi experiencia en Estados Unidos es que esta visión está enraizándose demasiado para mi gusto en Puerto Rico, pero en Estados Unidos el escritor es casi un profesional, es una disciplina, así que cuando hay maestrías en literatura, todos los que ya son escritores se perciben como escritores. Aquí no es que no sea así, pero aquí realmente hay un contexto de muchos profesionales participando de este programa.
Yo creo que eso le da una riqueza a las discusiones y a las perspectivas que yo por lo menos no he tenido en otros aspectos universitarios.
Hay una cuestión incómoda, pero que tiene sus elementos positivos, que es que es una maestría virtual. Es incómoda porque yo prefiero, y todo el mundo, digo, una educación presencial, pero por otro lado permite que participen estudiantes de toda la isla y en efecto ocurre, y permite que participen personas o de la diáspora puertorriqueña, participan, o incluso latinoamericanos en otros lugares, particularmente en Estados Unidos, obviamente por la cuestión también del dólar y todo eso.
Yo por ejemplo he tenido estudiantes, tuve un neurólogo, o neurocirujano, no recuerdo, de Michigan, una estudiante colombiana emigrada a algún lugar en Estados Unidos. Ahora tengo también una persona de la diáspora y a nivel de la isla he tenido personas de obviamente San Juan, pero de Arecibo, del sur, poca gente del oeste, curiosamente, pero sí de mucha diversidad que también le da mucha riqueza. Y por ahora, esto pudiera cambiar, he visto que también se da mucha cercanía entre los estudiantes. La cuestión del tallereo y de comentarse por ahora no se ha visto como algo intimidante de competencia, sino como un proyecto muy colaborativo. Hay cultura de cohort.
Las personas de la diáspora pudieran traer o sus experiencias de vida en sus textos o conscientemente, así lo han expresado, hay unos proyectos de grado que yo no he visto, no son estudiantes míos, pero que conscientemente han dicho que quieren traer el tema de la diáspora en su texto. Yo en general creo, y yo lo digo en mi curso, que la gran mayoría de los escritores caribeños tienden a vincular la literatura y la sociedad mucho más que los escritores que quizá pudiéramos leer de sociedades industriales.
Así que en general hay algo de política en el sentido amplio envuelto en la mayoría de estos proyectos, aunque sea no político-partidista ni nada, ni política electoral, pero sí de entender que la literatura puede decir algo sobre la sociedad. En general esa es la tendencia.
Incluso quienes trabajan autoayuda o literatura especulativa, de alguna u otra, lo vinculan con aspectos sociales.
—Jorge Lefevre Tavárez, Universidad del Sagrado Corazón, San Juan (Puerto Rico)
