Mira, hay una cosa muy linda en el portugués. El día que el alumno tiene que entregar su texto es el día de la entrega. Y al texto le llamamos “entrega”. Y “entregar” en portugués también significa una donación de uno. Entregarse a una relación.
Entonces, esa para mí, creo que es de las metáforas que más me sensibiliza. Y creo que a los alumnos que me han tocado, también. De pensar que te estás entregado de alguna forma al proceso. Y porque yo creo que solo funciona si hay entrega. Y sin resistencia.
Porque, ¿cuál sería el opuesto a esto? ¿Una resistencia? ¿Una impermeabilidad? Bueno, el texto está [listo]. No me importa lo que vayan a opinar.
O mismo el que va a comentar. Si se resiste o se simplemente critica sin decir por qué. O se ofende sin relativizar. Es porque hay una resistencia.
Y la entrega es totalmente contrario a esto. La entrega es estar presente y abierto al otro. Y aprender, y a ganar repertorio.
Y a elogiar, pero salir del elogio. Salir del elogio, del rechazo. Y para salir del elogio del rechazo, que es lo primero. Tenés que entregarte. Y tenés que ser más flexible, y escuchar, y aprender a hablar.
Aprender a escuchar. Aprender a escuchar y aprender a hablar. Diciendo cosas duras, sin ofender. Y si mis alumnos salen criticando, criticado bien, sin ofender al que está escuchando, yo me siento una victoriosa. Y no porque sea una persona buena. No me importa eso. No me pienso una persona buena o peor, pero creo que es el ejercicio, ¿no? De poder criticar libremente, pero con repertorio crítico y observar. Porque eso es lo que le va a servir al otro.
—Gabriela Aguerre, Instituto Vera Cruz, São Paulo (Brasil)
