En este taller, un alumno, abogado, escribiendo bajo el punto de vista de un hombre de la calle, sin vivienda. Y narrando sus dramas personales. Y nadie en la que le ponen un grupo excelente, excelente. Ni siquiera comentar, no, no fue, estoy citando el ejemplo, pero no fue un tema de la clase. Pero es un tema, es decir, ¿puede un hombre abogado blanco escribirse en el lugar de…? Pregunta número uno, ¿por qué lo hace? Pregunta número dos, ¿qué efecto provoca? Pregunta número tres, ¿a qué proyecto contribuye? ¿Es un proyecto de humanidad o de prejuicio? ¿Es una visión estereotipada o una visión realista? Hay cosas que se pueden preguntar. Yo le puedo preguntar al alumno, ¿por qué inventaste su personaje pobre que vive en la calle? Le puedo preguntar, es una pregunta sin prejuicios. Porque él puede estar representando una visión muy estereotipada de lo que es ser un hombre de la calle, pero él puede decir, yo quiero hacerlo, y bueno, go ahead.
Pero es un tema, este es un ejemplo muy tonto, pero hay ejemplos. Cuando uno percibe visiones o estereotipadas o prejuiciosas, ahí es un problema, ¿no? Hoy en día, porque hay un lector más sensible a eso también.
Es un cómo y por qué lo haces. Cómo y por qué lo haces.
Pero sin duda hay mucha gente que se retrae, y eso no debe ser sólo acá, hay mucho hombre blanco que dice, tengo un problema. Hombre blanco heterosexual, en la literatura no está más, tengo un problema porque fui el dominador por siglos, ¿y qué hago ahora? Entonces, lo sentimos eso con los varones. Y que también, hablaste sobre temas en común, hay muchos hombres hablando de sexualidad, de vulnerabilidad, de una nueva masculinidad.
Porque si aparece una narrativa en primer persona de un hombre machista, el autor no sale vivo del instituto. Es verdad, las mujeres no toleran, y lo cuestionan, y mezclan autor y personaje narrador, y se ponen muy enojadas. Si hay una descripción de una relación sexual en que la mujer es descrita como un objeto, no sale vivo el narrador. No toleran ese tipo de cosas.
A veces no sabemos mucho bien cómo hacer; a veces tenemos que lidiar con el problema cuando está el problema caminando.
Utilizo distintos libros. Utilizo mucho a Bell Hooks, o con Herdar la Voz, o el libro maravilloso de Toni Morrison, La descubierta de los otros, que ella misma se siente objetificando a una mujer. Ese es el tema. ¿Por qué objetificás al otro? El otro es una cosa, es deshumano, si no hay un proyecto de humanización. Eso lo aprendí con Toni Morrison. O Grada Quilomba, cuando acá en Brasil, ella revolucionó mucho el lenguaje, acá en Brasil. Y el libro Lugar de Fala fue escrito por una autora que también habla mucho de Grada Quilomba. Es una portuguesa que vive en Berlín, y ella escribió un libro llamado Memories of Plantation [Plantation Memories]. Ella es maravillosa. Y eso es muy reciente, esa visión que no es prohibitiva, las cosas que no se pueden más decir, pero en Brasil es fundamental revisar la historia, revisar el lenguaje, y pensar en lo que humaniza y lo que deshumaniza. Y yo creo que lo que deshumaniza no tiene necesidad. Y personalmente me permito tener mis creencias. Y pienso que proyectos deshumanizadores no son necesarios. No son necesarios.
La literatura está vinculada a un proyecto humanitario. Si no, ¿por qué? No digo que sea un proyecto optimista, o bueno, o rosa, o lleno de unicornios. No es eso. Pero es vinculado a algún sentido de humanidad. Yo por lo menos confío en eso. Pienso que nos damos el trabajo de aprender, y estudiar, y escribir, porque hay algo que tiene que ver, no digo con mejorar el mundo, porque iba a parecer una tonta, pero sí de buscar lo humano, y un texto de esos deshumaniza sin llegar al efecto interesante, que es del shock, que es un efecto muy interesante de la literatura.
Yo puedo escribir un texto lleno de prejuicios, pero tiene que afectarme de la buena manera, y eso solo lo descubrimos en conjunto. Cuando queda a mitad del camino, cuando te quiere hacer reír, no tiene la menor gracia, es porque no fue bien sucedido, no fue exitoso. Pero obvio que puedo hacer un narrador muy prejuicioso y malo.
Cuando queda a mitad del camino, ¿cómo salgo de eso? Bueno, pidiendo ayuda a otros escritores.
—Gabriela Aguerre, Instituto Vera Cruz, São Paulo (Brasil)
