Hay una elección que tiene que ver con lo que considero al margen de mis gustos narrativos. O sea, uno enseña mejor los cuentos que ama.
Entonces, por ejemplo, a mí me gusta mucho un cuento… No sé por qué, pero… Aprendí mucho, mucho cuando leía ese cuento respecto de las focalizaciones. Que se llama “La siesta del martes”, de García Márquez.
En cambio, un cuento como “Viaje a la semilla”, por ejemplo, de Carpentier, que es un texto que tiene una escritura más bien como regresiva, no me gusta mucho, pero que yo considero que es importante que lo lean para que entiendan el sentido y la potencia que tiene la manipulación del tiempo.
—Jorge Valenzuela Garcés, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima (Perú)
