Me gustó esa idea de poder, una vez que tienes claro los límites del género, tener claro que también puedes mestizarlos. A mí me gusta esa idea de mestizar los géneros, de volverlos híbridos para que se vuelvan otra cosa. Pero para eso, primero tienes que explicarle a los chicos lo previo, para que ellos entiendan cómo lo pueden romper.
Le das las herramientas para que reconozcan y luego les dices: “Bueno, tienes la libertad para hacer lo que quieras, puedes hacer lo que quieras con esto. No tienes por qué seguirlo a pie juntillas. Si quieres, puedes incluso mezclarlo.”
Yo tengo una novela que es un thriller, pero es una novela de terror. Y yo lo hice pensando en ambas cosas: un thriller en el que hay asesinatos, hay una periodista, hay un policía. De genero tal cual, tienes que terminar descubriendo quién es el asesino, pero se va mezclando con una historia de terror, y eso es lo que yo quería hacer. Esa mezcla.
Me gusta pensar también que los asistentes al taller puedan experimentar esa necesidad de libertad que yo siento al momento de escribir. Como autor te lo digo: a mí no me gusta repetirme, yo no creo en los estilos literarios, yo no tengo un solo estilo, no me repito en mis libros de poesía, no me repito en mis novelas. Todas mis novelas son distintas porque creo en esa posibilidad. Me gusta darles a ellos también, esa posibilidad.
—Ernesto Carrión, Universidad Andina Simón Bolívar, Quito (Ecuador)
