¿Y lo contemporáneo? ¿Quién lo define? ¿Son los periódicos los que dicen qué es contemporáneo? ¿Solo porque vende?
¿O porque una editorial tiene influencia en un medio de comunicación para promocionar a ese autor?
Los autores de hoy en mi opinión carecen de conceptualización y de investigación. No tienen sentido de historicidad.
Para producir una literatura hoy, necesitas haber leído lo que fue significativo dentro de tu propia tradición literaria, aquello que fundó una escritura mucho más consistente, con mayor densidad conceptual y lingüística que lo que se produce actualmente.
¿Cómo podemos olvidar a Rubem Fonseca, cuentista, o a Sérgio Santana, que tiene una obra sólida y que falleció hace poco? Esos autores produjeron desde los años 60 hasta bien entrado el siglo XXI. Rubem Fonseca es más antiguo, escribió desde los 60 hasta poco después de 2010. Lo mismo con Sérgio Santana, que publicó hasta hace pocos años. João Gilberto murió hace seis o siete años. ¿Comprendes? Ellos son matrices de la contemporaneidad.
Yo estudio a algún autor actual, digamos, recién publicado, pero lo que ocurre es que es muy difícil encontrar calidad. Estoy viendo este problema grave en el país y lo digo abiertamente: no incentivo la lectura de autores premiados actuales, de los que aparecen ahora, porque toman los temas en boga con un lenguaje muy digerible y desconocen las conquistas de lenguaje de las otras épocas. Esas épocas generaron posibilidades para la escritura que aún hoy siguen siendo relevantes.
Los grandes autores están unas cuantas décadas atrás. Hoy, sinceramente, no veo investigación, no encuentro casi nunca una producción consistente. Las facultades de letras se han dejado guiar demasiado por las tendencias del mercado, por teorías identitarias, culturalistas, sacrificando el trabajo inventivo del lenguaje.
—Mauricio Salles de Vasconcelos, Universidad de São Paulo (Brasil)
(traducido del portugués)
