Me sitúo como alumna en el taller. No como alumna, pero sí como par. Comparto un poco de lo que sé con ellos y aprendo con ellos también. Uno aprende con los estudiantes. Y ahí está la gracia del asunto. Yo creo que toda profesora aprende con sus alumnos. La diferencia es que algunas no comparten lo que aprenden.
Nunca me puse en ese lugar de autoridad, entre otras cosas porque fue algo que llegó muy tarde en mi vida. Yo era alumna, y me volví profesora. Así que, para mí, esa transición en realidad no ocurrió, ¿no? Me comporto igual que como me comportaba antes. Claro que siguiendo las reglas del taller, pero en el momento de la discusión, todos somos escritores.
—Silvana Tavano, Instituto Vera Cruz, São Paulo (Brasil)
(traducido del portugués)
