Siempre la idea es de dar esta cosa poliédrica, de sumar puntos de vista, inclusive contradiciéndonos entre nosotros mismos.
Yo siempre les digo a los profesores por un lado y a los alumnos por otro: “No esperen ustedes una verdad única sobre cómo hay que escribir. Inclusive, ustedes van a notar que los profesores nos vamos a contradecir entre nosotros. Uno va a defender una cosa que el otro no lo va a defender y el otro va a hacer algo distinto. Entonces, no se asusten porque no hay una verdad única. Ustedes escuchen las distintas versiones y la que les resulte más conveniente, ustedes sigan esa versión”.
Como coordinador es tratar de tener el mejor profesor posible con experiencia como escritor, pero que no sea la gran figura modélica de un tipo de escritor.
Entonces, buscar un profesor que sea un escritor no muy famoso, pero que yo entiendo que va a saber trabajar mejor con los alumnos. Porque, si fuera muy famoso, generaría un problema en los estudiantes: por poner otros ejemplos, si yo pudiera tener al profesor aquí a Alessandro Baricco, yo no lo invitaría como profesor. Yo lo invitaría para que dé un seminario o una conferencia. O a Sandro Veronesi o cualquier otro gran autor, me preocuparía. Mi experiencia es que eso es delicado y preocupante en la escritura creativa. Ahora, puede haber que haya un gran escritor que de pronto sepa ser muy humilde y que con los alumnos trabaje y de pronto sepa tomar distancia, pero hay que buscarlo con mucho cuidado.
—Leonardo Valencia, Universidad Andina Simón Bolívar, Quito (Ecuador)
