Yo estudié Composición en el Conservatorio Superior. Y la carrera de Composición en los conservatorios sí tenía una metodología de enseñanza, cosa que en Creación Literaria no existía. Todo el mundo andaba perdido. Yo creo que todavía mucha gente anda muy perdida con la metodología de la enseñanza de la Escritura Creativa. Entonces, para mí, desde el primer momento cuando yo empecé a crear el curso fue una evidencia absoluta, porque como yo había estudiado Composición, ya sabía cuál era el método que utilizábamos en Composición.
El método que utilizaban en Composición era copiar, porque esto es un método que se ha estado utilizando desde tiempo inmemorial, desde la Edad Media. Los maestros tenían alumnos, tenían discípulos, porque necesitaban gente que les hiciera copias de las partituras. Entonces, un organista, si quería que su obra se conociera, necesitaba amanuenses que las copiaran, y los amanuenses tenían que ser gente que supiera música. Entonces, todos los alumnos copiaban la música de los maestros.
Claro, cuando estás copiando, te das cuenta de, llamémosles así, los trucos, ¿no? Te das cuenta de la estructura interna del proceso que estás copiando. Entonces, en los conservatorios, por lo menos cuando yo estudié, se utilizaba el mismo método. Por supuesto, tenían unos años de fundamentación, se estudiaban cuatro años de armonía, dos de contrapunto, pero ya el contrapunto ya era imitación. Y la fuga, también. Contrapunto y fuga eran imitación.
Cuando tú estás copiando, por ejemplo, una fuga, ves que tú estás simplemente copiando como si fuera para hacerle una fotocopia a la partitura del maestro. Entonces tú te das cuenta de… “Ah, este tema ya lo he escrito antes. Ah, lo he escrito antes, pero estaba en el tono de la dominante y ahora está en el tono de la tónica. O en el tono de la subdominante. Ah, esta cabeza del tema… O sea, la cabeza del tema es… Las primeras notas del tema ya habían salido… Era la cabeza y ahora la está utilizando y luego le cambia el final. Ah, pues mira, ahora está utilizando aquí la cola del tema que aparecía en otro sitio. Ah, y ahora la está utilizando en otra tonalidad”. Entonces, cuando te ponías simplemente a copiar, copiar, te ibas dando cuenta de los procesos.
En cuanto veía ciertas literaturas de autores que hablaban de cómo habían aprendido, pues siempre decían que su primera regla era la imitación. Uno de ellos era Mario Vargas Llosa. Yo hice un curso con Mario Vargas Llosa. Fue un curso muy excepcional porque éramos cinco alumnos con él en Medellín, que tampoco era en su país, pero él fue a dar un curso en Medellín hace ahora 25 años, casi 26 años ya. Yo estuve con él allí y, por supuesto, él hablaba de la imitación, que empezaba imitando a los autores que leía.
—José Carlos Carmona Sarmiento, Universidad de Sevilla (España)
