Hay algo que es necesario para entender al estudiante que quiere ser creador: aunque eso es discutible, ese profesor debe ser creador. La persona que mejor puede entender al creador es el que ha sido creador. Sin embargo, uno podría decir: “El gran crítico o el gran ensayista podría entender al creador”. Pero el creador se habrá enfrentado a situaciones que nunca el ensayista se va a enfrentar.
Yo puedo usar toda la teoría de la combinación de los colores, pero si yo en la práctica no he experimentado eso, es difícil que lo pueda entender. Hubo un momento en que la carrera tuvo el 80%, yo creo que más, casi el 90% de profesores que eran creadores, o sea, que habían publicado novelas, que habían publicado cuentos.
También puede pasar que un buen artista no sabe enseñar. Ese creador puede tener uno de los problemas del creador, que puede ser que él se vea solamente a él, el único referente. “El único referente soy yo, y lo que yo he escrito ha sido premiado”. Pero el creador que se está formando necesita ver mi versión y versiones de otros creadores. Eso sí, hubo que decírselo a muchos. O el gusto que tiene ese creador: si él, por ejemplo, nunca pudo escribir un texto sino con comas, y no va a entender el monólogo final de Ulises, entonces pues ese profesor seguramente nos toca cambiar porque necesitamos esa apertura, que tenga una mente abierta, que entienda los 360 grados o más de la creación.
—Isaías Peña Gutiérrez, Universidad Central, Bogotá (Colombia)
