La palabra “oficio” tiene una perspectiva de algo que se hace con las manos, que es artesanal, que parecería más ajeno al mundo académico, que sería el del pensamiento, el de las ideas, el de la reflexión. Pero tiene otro aspecto, que es el que yo he querido desarrollar: oficio como costumbre, como hábito.
Un hábito de lectura para un aprendiz, cuyo maestro no soy yo sola. Yo les puedo guiar, yo les puedo decir: “Por las horas que yo he leído y que vosotros no habéis leído, por las horas de lectura que tengo aquí detrás, me parece que esto, esto, esto y esto es interesante…” Como si estuviéramos en una gran biblioteca.
Entonces, la palabra oficio yo la tomo en ese sentido. Por un lado, el hábito, la costumbre, la convivencia estrecha, diaria y cotidiana con la literatura. Y por otro lado, esta capacidad de señalar aquellas lecturas que me parece que forman a un escritor.
—Guadalupe Arbona, Universidad Complutense de Madrid (España)
